Existe un gran desconocimiento de lo que es el cambio climático en realidad, bien por exceso de información, inexactitud en las fuentes o por desinformación interesada, lo que da origen a una serie de falsos mitos sobre el cambio climático. En este espacio abordaremos desde un punto de vista objetivo y científico qué es el cambio climático, cuáles son sus causas, sus consecuencias y cómo se puede combatir. En definitiva, cómo nos afecta el cambio climático.
En primer lugar es necesario aclarar dos conceptos que, si bien están estrechamente relacionados, con frecuencia se toman de manera errónea como sinónimos: el cambio climático y el calentamiento global. Existe una importante diferencia, y es que el calentamiento global es la causa del cambio climático, es decir, el aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad del ser humano, están provocando variaciones en el clima que de manera natural no se producirían.
La Tierra ya se ha calentado y enfriado en otras ocasiones de forma natural, pero lo cierto es, que estos ciclos siempre habían sido mucho más lentos, necesitando millones de años, mientras que ahora y como consecuencia de la actividad humana, estamos alcanzando niveles que en otras épocas trajeron consigo extinciones en apenas doscientos años.
Antes de profundizar en el detalle de sus causas y consecuencias, te vamos a contar por qué no te importa el cambio climático…
La principal causa del cambio climático es el calentamiento global y tiene múltiples consecuencias negativas en los sistemas físicos, biológicos y humanos, entre otros efectos.
CAUSAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Empecemos por el principio. El efecto invernadero es un proceso natural que permite a la Tierra mantener las condiciones necesarias para albergar vida: la atmósfera retiene parte del calor del Sol; sin el efecto invernadero, la temperatura media del planeta sería de 18ºC bajo cero.
La atmósfera está compuesta por diversos gases que, en la proporción adecuada, cumplen su cometido. El problema está cuando las actividades del ser humano aumentan la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y ésta retiene más calor del necesario, provocando que la temperatura media del planeta aumente y se produzca lo que popularmente llamamos calentamiento global.
Los expertos coinciden en señalar la Revolución Industrial como el punto de inflexión en el que las emisiones de gases de efecto invernadero arrojadas a la atmósfera empezaron a dispararse. Hay que recordar que la Revolución industrial nació de otras muchas pequeñas revoluciones: la agrícola, la tecnológica, la demográfica, de medios de transporte, finanzas… que dieron lugar a un nuevo modelo de producción y consumo.
Desde ese momento, el crecimiento de la población (en 1750 había menos de 800 millones de habitantes en la Tierra, hoy somos más de 8.000 millones), un consumo de recursos cada vez más desmedido, el aumento en la demanda y producción de energía obtenidas mayoritariamente a través de combustibles fósiles… han provocado que el planeta haya entrado en lo que parte de la comunidad científica ha denominado el Antropoceno: la nueva era geológica motivada por el impacto del ser humano en la Tierra.
El principal resultado ha sido el aumento de la temperatura global del planeta. Los últimos 11 años han sido los 11 más cálidos desde que existen registros. En 2025, la temperatura media global alcanzó 1,44 ºC por encima del nivel preindustrial, según la Organización Meteorológica Mundial, y por primera vez en la historia la media de tres años consecutivos —2023, 2024 y 2025— superó el umbral de 1,5 ºC fijado en el Acuerdo de París. Los científicos advierten de que, sin reducciones drásticas de emisiones, el calentamiento seguirá acelerándose a lo largo del siglo.
¿Cómo nos afecta el cambio climático? Este aumento global de la temperatura trae consecuencias desastrosas que ponen en peligro la supervivencia de la flora y la fauna de la Tierra, incluido el ser humano. Entre los impactos del cambio climático destacan, el derretimiento de la masa de hielo en los polos, que a su vez provoca el aumento del nivel del mar, lo que produce inundaciones y amenaza los litorales costeros –incluso pequeños estados insulares están en riesgo de desaparición-.
Los océanos absorben más del 90% del exceso de calor del planeta, y su temperatura superficial batió nuevos récords en 2025. El Ártico registró en los primeros meses de ese año la extensión de hielo marino más baja en 47 años, acelerando la subida del nivel del mar y alterando las corrientes oceánicas que regulan el clima en todo el planeta.
El cambio climático también aumenta la aparición de fenómenos meteorológicos más violentos, sequías, incendios, la muerte de especies animales y vegetales, los desbordamientos de ríos y lagos, la aparición de refugiados climáticos y la destrucción de los medios de subsistencia y de los recursos económicos, especialmente en países en desarrollo.
Estos 17 objetivos están interrelacionados y con frecuencia la clave del éxito de uno involucrará las cuestiones más frecuentemente vinculadas con otro.
Se podría decir que se resumen en las siguientes metas:
La erradicación de la pobreza y el hambre garantizando una vida sana
Universalizar el acceso a servicios básicos, como agua, el saneamiento y la energía sostenible
Apoyar la generación de oportunidades de desarrollo a través de la educación inclusiva y el trabajo digno
Fomentar la innovación e infraestructuras resilientes creando comunidades y ciudades capaces de producir y consumir de forma sostenible
Reducir las desigualdades en el mundo, especialmente las de género
Cuidar el medio ambiente combatiendo el cambio climático y protegiendo los océanos y ecosistemas terrestres
Promover la colaboración entre los diferentes agentes sociales para crear un ambiente de paz y desarrollo sostenible
ACCIONA considera una prioridad estratégica la lucha contra el cambio climático y sus efectos derivados. Alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en especial con el n. 13 – acción contra el cambio climático–, la compañía trabaja en mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero para contribuir así al progreso de la sociedad y dar respuesta a los principales desafíos del desarrollo sostenible en el ámbito de las infraestructuras, el agua y la energía, liderando la transición hacia una economía baja en carbono.
Sometemos a examen al año que se acaba ¿Qué noticias nos ha deparado en cuestiones de cambio climático y sostenibilidad?
Comienzan a aparecer grietas en el suelo y edificios de Chicago y de otras ciudades debido al cambio climático subterráneo. ¿Qué es este fenómeno y cómo afecta a los centros urbanos?
El cambio climático es el conjunto de variaciones en el clima de la Tierra provocadas por el aumento de la temperatura global del planeta. A diferencia de los cambios climáticos naturales del pasado, que se producían a lo largo de millones de años, el actual está siendo impulsado por la actividad humana en apenas doscientos años, lo que lo convierte en una amenaza sin precedentes para los ecosistemas, la biodiversidad y la sociedad.
Aunque se usan como sinónimos, son conceptos distintos: el calentamiento global es la causa y el cambio climático es la consecuencia. El calentamiento global es el aumento de la temperatura media del planeta provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano. Ese aumento de temperatura es el que desencadena las variaciones en el clima que denominamos cambio climático.
La causa principal es el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero derivado de la actividad humana, especialmente desde la Revolución Industrial. Los factores que más contribuyen son la quema de combustibles fósiles para producir energía, el crecimiento exponencial de la población y el consumo, y la destrucción de ecosistemas terrestres y marinos que actúan como sumideros de carbono.
Las consecuencias son múltiples y afectan a todos los sistemas del planeta: derretimiento de los polos y subida del nivel del mar, desertificación y cambios en los ecosistemas, acidificación de los océanos, aumento de fenómenos meteorológicos extremos como sequías, inundaciones e incendios, extinción de especies y migraciones masivas de población. Los países en desarrollo son los más vulnerables pese a ser los que menos han contribuido al problema.
Los últimos 11 años han sido los 11 más cálidos desde que existen registros. En 2025, la temperatura media global alcanzó 1,44 ºC por encima del nivel preindustrial (1850-1900), según la Organización Meteorológica Mundial. Por primera vez en la historia, la media de tres años consecutivos —2023, 2024 y 2025— superó el umbral de 1,5 ºC fijado en el Acuerdo de París.
El efecto invernadero es un proceso natural imprescindible para la vida: la atmósfera retiene parte del calor del Sol y mantiene la temperatura media del planeta en niveles habitables. Sin él, la temperatura sería de 18 ºC bajo cero. El problema surge cuando la actividad humana aumenta la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que retiene más calor del necesario y provoca el calentamiento global que desencadena el cambio climático.
El Acuerdo de París es el principal tratado internacional de lucha contra el cambio climático, adoptado en 2015 en el marco de la COP21. Su objetivo central es limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 2 ºC respecto a los niveles preindustriales, y hacer esfuerzos para no superar 1,5 ºC. Para ello, los países firmantes se comprometen a presentar y actualizar periódicamente sus planes nacionales de reducción de emisiones.
La COP30, celebrada en Belém (Brasil) en noviembre de 2025, reunió a 195 países y aprobó el Paquete Belém: 29 decisiones para acelerar la implementación del Acuerdo de París. Los compromisos más relevantes fueron movilizar 1,3 billones de dólares anuales para acción climática antes de 2035, triplicar la financiación para adaptación en países en desarrollo y lanzar la Misión Belém 1,5 ºC. El acuerdo no incluyó, sin embargo, una hoja de ruta para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
La lucha contra el cambio climático requiere actuar en dos frentes simultáneamente: la mitigación, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la transición a energías renovables, la eficiencia energética y la protección de los ecosistemas; y la adaptación, que consiste en preparar las sociedades y los territorios para afrontar los impactos que ya son inevitables. Los acuerdos internacionales como el de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU marcan el marco global de acción.