Por su parte, la adaptación está enfocada a acciones para reducir la vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático, como por ejemplo mejorar infraestructuras e instalaciones más seguras y resilientes, la reforestación y restauración paisajística, el tratamiento y depuración del agua, el cultivo flexible y variado para estar preparado ante catástrofes naturales, ser capaces de prever estos desastres o invertir en investigación y desarrollo sobre el comportamiento de la temperatura o la posible aparición de fenómenos atmosféricos.